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martes, 5 de julio de 2016

Carta de despedida


Carta de despedida

         Creo que siempre estuve solo en el mundo. Creo que siempre hubo gente que me miró o que escuchó las estupideces que vociferé, negándolas, contrariándolas, tratando de alivianarlas, en otros casos e incluso algunos las escucharon con admiración. De hecho, esas son las personas que más detesto en este momento. La gente que admira al alguien más sin conocer el trasfondo de la vida de esa persona. Es como admirar a una persona que aprende a leer en condiciones absolutamente normales. Una salud mental estable, sin necesidades especiales, ni de lenguaje, ni de aprendizaje, ni nada parecido.
           La simple idea de que alguien me adule por parecer un intelectual o hasta por tener una linda sonrisa, me parece repudiable. Para empezar, porque eso en realidad nunca importó, ni nunca significó, a ciencia cierta, algo real. En este sentido, la realidad que más me hubiera parecido correcta con esas personas, es que se acercaran a mí y me preguntaran por la vida, para luego explicarme las suyas, contarme sus experiencia, debatir sobre sus ideologías, su cosmovisión o incluso lo que piensa de las hormigas.
            Las personas que me admiraban, nunca me entendieron realmente, eran los peores admiradores (yo aun trato de entender por qué Toriyama aceptó DBGT y luego hice DBSuper para “anularla”, prácticamente). Yo nunca busqué admiración, simplemente buscaba aprender y, ciertamente, antes de cumplir 3 años de edad, entendí que se aprende más del enemigo, que de los amigos, inclusive. Me encantaba discutir con las personas que me odiaban, porque lograban abrir nuevos arcos de raciocinio en mí, dando puntos de vista sobre todas las cosas, en especial, puntos de vista ajenos al mío, totalmente contrariados y exasperados por encontrar la verdad que humillara mis ideas. A pesar de eso, creo que si pudiera hacer algo por alguien en este momento, sería por esas personas: buscaría la forma de seguir discutiendo con ellos (creo que es lo mejor que puedo hacer por alguien que discute conmigo), pues gracias a esta misma gente, mi mente sigue en proceso de creación, en una evolución constante hacia la iluminación, iluminación que MUY PROBABLEMENTE NUNCA LLEGUE, pero que anhelo con toda mi alma, que anhelo con todo mi corazón, que anhelo tanto, incluso como la posibilidad de la existencia de un Dios piadoso y amable, que sea corazón de abuelita. Anhelo la iluminación de mi mente, tanto como un niño anhela a su madre a cada segundo que no la tiene y tanto como Sheer Khan anhela matar a Mowgli.

      Si bien hay personas que aportaron en este proceso mental y otras que en realidad sólo la estancaron alguna vez, hubieron unas más repudiables, las peores y, es por su existencia que hoy me despido. Existen personas que no hacen un aporte más que negativo al mundo, entregando nada más que un doble estándar a la sociedad ínfima de la que logran participar. Si bien soy inmune y hasta ignorante en su presencia, creo que no deberían existir. Hacen pelear a la gente y buscan sólo un tanto de destrucción, imbécil e inerte, sin un fin más allá que ese, un mal. Éste mal, no se compara con un mal bien desarrollado, queda en la enfermedad mitómana, y no da paso al ser sociópata que todos llevamos dentro. Repudio completamente a las personas cahuineras, chaqueteras*, malintencionadas.

       En este sentido, también hay personas que adoro por completo. Mis amigos. Ellos no entran en ninguna de estas categorías, pero por defecto, las admiro tanto como a las personas que me odian, pero las respeto por sobre todas las cosas, ya que comprenden la levedad de la vida, comprenden la complejidad de la vida, comprenden que todo es simple y complicado y, más importante, comprenden que SIN DRAMA, NO HAY VIDA. No ese drama que crean los cahuineros, sino esa cuota perfecta de drama intelectual, ese drama en que se mezclan las relaciones humanas con el ser un ser humano con defectos y virtudes inalcanzables. Se entiende ese drama que crea el sarcasmo y la ironía y se entiende ese drama que crea el comprender que somos incomprensibles todos por igual, pues mentalmente, somos todos de distintas razas, pero amigos al fin.
      Es a ellos, a mis amigos, a quienes más extrañaré de todas las personas que no son mi familia, familia para la que no tengo más palabras que un “LO SIENTO, DEBO HACERLO”. Es a todos ellos a quienes extrañaré ahora… justo ahora que… destruiré el mundo. Ahora que debo hacer estallar esta gran masa de vida y porquerías.

Adiós, mundo cruel. Muere, mundo cruel.


*Cahuinero/Chaquetero: Persona que realiza comentarios malintencionados que provocan disensiones entre personas.


lunes, 6 de junio de 2016

Sobre la libertad, la soledad y la confianza


Sobre la libertad, la soledad y la confianza

      Ya lo decía Chavela Vargas hace un tiempo y que hoy por hoy está tan de moda: “Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre, ese es el precio que tienes que pagar: LA SOLEDAD”. Y pienso que ella no está del todo equivocada, pues la gente no soporta a la gente libre. Les molesta que la vecina lleve dos o tres hombres distintos a su casa en la semana, les fastidia que el hijo de su amigo esté en una mejor universidad que su hijo, les carga que su primo tenga una mejor bicicleta que la suya. En resumen, todos tienen una moral diferente y los niveles de envidia hacen sucumbir a las personas en la decadencia de la humanidad. Sin embargo, también pienso que ella no soporta la libertad de los demás, porque no es libre. Por eso no puede vivir con más gente, pues una persona libre, perfectamente puede vivir con una persona libre. ¡Al menos yo podría!

      El precio de la libertad, no es la soledad. No Señores. Una persona libre soporta, tolera, aguanta y comparte la libertad de otra persona. Es más, una persona libre, ni se preocupa de la libertad de los demás, no la cuestiona... a lo más vela porque no vulneren su propia libertad. Una persona libre, vive libre y deja libre a los demás. No se preocupa de qué hace el vecino, del auto que se compró o de la ventana rota que no ha arreglado hace meses. La persona libre no se preocupa de si su amigo hace dieta o se come 6 panes y almuerza 3 veces al día con un refresco de cola. ¡NO! Una persona libre los deja.

      Una persona libre no es celosa tampoco, porque confía en sí mismo y deja que eso traspase la confianza a los demás. Un hombre libre, una mujer libre son personas que eligen a su pareja en base al amor y la confianza, son personas que si tienen un problema, sea del tipo que sea, lo conversan, en lugar de llegar y transgredir las libertades. Una persona libre, deja libre a su pareja. Y no, eso no significa que deja ir a la persona que le importa, a la persona que ama, sino que confía en dicho ser, pues en su libertad, basa la libertad del otro, en la confianza y en el amor.

      Una persona libre, confía en sus capacidades, en su gente –pues cada uno puede elegir a su gente, hasta la familia la elegimos, si decidimos hacerlo- y, por sobre todo, confía en lo que cree. No les hablo de ley de la atracción y esas cacas, pues todos sabes que no sólo depende de cuánto quieras algo, también debes luchar por ellos y, hasta los cristianos lo dicen: “al que madruga Dios le ayuda”.

      Una persona que confía, todo lo puede, puede ser amar ser libre y estar solo. Todo por separado o al mismo tiempo.

      Y, a modo de sugerencia, para que vean que no vulnero vuestra libertad: PAREN CON SU WEÁ!! Si están solos, es porque quieren o no son capaces de elegir a quién está con ustedes.


sábado, 12 de septiembre de 2015

El día en que desperté



El día en que desperté


       Un día desperté enfermo, sin ánimos de caminar. Un día desperté agonizando, sin siquiera tener ánimos de pensar. El día aquel, desperté del sueño, adolorido y amenazado, cansado de intentar retener mi vida entre las fauces de la tierra. Ese día desperté cojo y sin pretensiones de avanzar. Me pesaban las horas, me anclaban a cada grifo, a cada poste, a cada árbol agonizante. Las horas me anclaban a cada edificio eterno en el infierno. Mis pies detestaban caminar, me cegaba la luz del sol y mi piel era un volcán de palpitares borrascosos y magmáticos quemando mi ser a más no poder, reventando vidrios en mi espalda.

       Un día desperté y simplemente no te vi más. Mis ojos estaban negros por tu ausencia, mis labios estaban resecos por tu ausencia. Mi cuerpo estaba muerto por tu ausencia. Sólo sentía tu ausencia. Me aproximaba a la soledad y respiraba tu ausencia. Era yo esa mañana y tu ausencia.

       Mis ojos eran negros, salpicados de desgracia. Tus besos en mi memoria, eran desamor tóxico. Tus dedos despidiéndose eran miel de arañas espaciales, la cual imagino más tóxica que tu desamor. Ya no te deseaba, pero te sentía en tu ausencia que promulgabas mi final y en cambio, deseaba llamaradas de fuego negro quemando tu piel al compás de “Fear of the Dark”, mientras me volvía más y más pobre en mi propia tristeza.

       Ya no percibía nada. Me enamoraba de los insectos, me alimentaba de las alergias y me reflejaba en el vacío. Caminaba en la nada y… gritaba. Gritaba tu nombre a las paredes, con la esperanza de que cayeran sobre ti y su impacto hiciera latir mi corazón una vez más, como ayer, como un tambor. Quería volver a cantar y a vibrar, sin embargo, la pesadilla era real… tenía miedo y no podía ser cuidadoso, no podía ser sigiloso. Mi vida se esfumó.

       Mi vida se esfumó y me volví mudo, perdí mis estribos, mis complejos, mi vergüenza y mi violencia. Quedé desnudo y abierto a la indolencia. Quedé postrado a mi cama, sepultando mujeres en mi almohada, arraigándolas a las sábanas y acribillándolas a sus telas, amarrándolas con sus hilos tan delicados. Me postré a una vida de pasiones que jamás saciarían mi celda. Mi vida, nunca me daría libertad.

       Me vi consumido, deprimido, desatinado. La muerte me observaba sabiamente, parada en mi ventana y sujetando la reja de mí casa. Yo inconsciente le giñaba un ojo y le enseñaba mi cama. Yo esperaba a la muerte. Yo soñaba a la muerte. Yo deseaba a la muerte. Yo me volvía al más divino y satisfactorio de los pecados. Yo me masturbaba pensando en que un día, más temprano que tarde, moriría. Estaba inválido en mí mismo, despierto en un soplo de nada… de nada que me tocara.

       El día en que desperté, recordé en cada símbolo de la nada, tus besos tortuosos y burlescos, tu infancia y tu invierno, nuestro ser nada en esa cama, nuestras reflexiones y los sueños de vacas. ¿Algo realmente importa aquí? La respuesta era NADA.

lunes, 24 de marzo de 2014

Errores varios



Errores varios

   Errores pequeños, errores tontos, errores grandes y errores graves. Todos errores, al fin y al cabo. Errores varios.

   Soy un tonto al pensar que no cometía errores y, más aún, si se trataba de ti, el amor de mi vida. Soy un tonto si creí que no dañaría nada en tu corazón, por despecho o proteger el mío propio. Soy un tonto.

   Errores. Cometer errores es mi especialidad, al parecer. Los cometo estando feliz y estando triste. Los cometo estando perdido en mi mente, en los quehaceres, en la multitud y perdido en la cordura. Los cometo aun siendo huérfano de la desconcentración y hermano de los cálculos de la vida.

   Soy un tonto, sí. Pero tengo la ventaja más grande sobre el resto de los humanos, reconozco los errores, los analizo, les doy vuelta y los soluciono. Soy un tonto, sí, porque debería pensar antes de cometerlos.

martes, 10 de diciembre de 2013

El dilema del Erizo



El dilema del Erizo

     El Erizo es una cosa pequeña, de colores extraños dentro de su propia hermosura, es una cosa llena de espinas puntiagudas y con una vida agitada y coartada por la libertad de su propio ser que, cuando quiere acercarse a otros Erizos, mientras más cerca está de ellos, más se dañan entre sí.

     Y algunas personas son así. Extrañas en sus propios colores, diferentes a los demás y con una vida que dista mucho de la normalidad de los demás y finalmente, son personas que tienen mucho dolor oculto en su corazón y mientras más dolor hay allí, más temerosos se vuelven. El problema es que estas personas no notan o no se dan cuenta hasta muy tarde que crecer significa salir lastimado acercándose a los demás...o manteniendo distancia con ellos.

lunes, 2 de diciembre de 2013

El Ahora


El Ahora

     Si me preguntas qué tienes de especial para mi, creo que no podría responderte tan fácilmente, por el poco tiempo que te conozco y por la inconveniencia de las palabras en este momento, por lo que me conozco y lo que sabes de mi, por lo que el tiempo te ha demostrado y por lo que podría venir. Si me preguntas qué tienes de especial para mi, te contestaría algo lindo, pero quizás no sería la verdad. Sólo quizás.

    Lo que sí puedo decir, lo que te puedo asegurar, es que “Cariño” he dicho muchas veces, pero “Chanchita” o “Pequeña”, nunca de forma amorosa, y la verdad, tú puedes sonar a ser una más, más aún con mi historial, pero estoy contigo y eso es lo que cuenta. Cuando te voy a visitar, por ejemplo, podría estar en cualquier parte del mundo, con cualquier otra persona, sin embargo, no. Yo estoy contigo, en ese mismo lugar y en ese mismo momento.

       La cuestión no es qué tan especial eres en comparación a las demás, eso no tiene lógica de ser. Eso está sobrevalorado. La cuestión es eres para mi ahora, hoy, en este momento mismo de la vida misma. Pues si fuera por quién es más especial en toda mi vida, podría decir que otras fueron más especiales y cada una en su momento, cada momento diferente entre sí y diferente al de ahora, pero fueron cosas diferentes. Podría decir que de alguna quizás me obsesioné y alguna otra quizás me traicionó. Podría decir muchas cosas, pero de tiempos pasados y el tiempo que importa o, que al menos a mi me importa, es el ahora.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Monólogo instrumental de una mente sin instrumentos


Monólogo instrumental de una mente sin instrumentos

        Se desvanece mi vida, lenta y apresuradamente, como si la lluvia melancólica se lanzara en picada sobre mi o como si el sol se hundiera en retazos del inicio de un mal día. Siento como la esperanza muere con bocetos de alegría. Veo el cielo azul de un cálido día, inusual y horrible, los veo inútil y desagradable.

         ¡Los odio a todos! No sé qué espero, ni qué necesito, ni qué quiero. Odio la ansiedad y la paz. Odio la luz y la sombra. Odio la libertad de mis cadenas. Odio a quién no quiere ser odiado. Le temo al rechazo de tu mirada insensata. Necesito contacto y aprobación, de preferencia tu beso cuando simulas que duermes. Me gustaría quedarme junto a ti mientras me amas, justo en ese momento de ojos cerrados e infancia acumulada.

          Deseo borrar la ansiedad y necesito borrar la tristeza. No estoy feliz así, pues para ser feliz necesito... necesito valorarme. Para ser apreciado, para no ser abandonado “necesito valorarme”. Debo reconocer mi propio valor. 

         No tengo valor alguno y menos el valor necesario para vivir junto a los seres que me podrían interesar. Entonces, soy la forma que muestro a los demás. Tal o cual cosa me representa, junto a elementos que yo mismo he creado en mi actuar. Nada más que las cosas que hacen que otros me reconozcan.
       Yo soy yo. Aún así, tengo mi distinción, mis pergaminos pegados a mi cuerpo: mis ropas, mi habitación, las cosas que he hecho alguna vez, las cosas que he dicho que he hecho y las cosas que he dicho que haré. Eso soy yo, yo cree ese mundo llamado YO: Las cosas que pienso que soy, ese soy yo. No soy más que yo mismo, el único que me entiende y el único al que debería importarle.

       Pero aún no tengo un Yo identificado dentro de mi, así que... no me entiendo. El yo presente es inestable, la gente alrededor del yo presente es inestable y el ambiente que rodea al yo presente es aún más inestable. Sin embargo, nada de eso durará para siempre, o al menos no debería durar para siempre. Debería ser como casi todo lo que se siente, a veces inestable, pero ferviente, algo intangible, pero cláramente indecente.

         El tiempo SIEMPRE fluye, junto con este mundo cambiante. Soy quien puede cambiar de acuerdo a cómo se comporte mi propia mente, pudiendo crear un mundo sin nada, un mundo sin nadie… un mundo de libertad, un mundo impaciente. ¿Libertad? El mundo de la libertad que nunca será reprimida por nadie, una libertad diferente.
         Como resultado, y como siempre, no hay nada. Salvo que piense en eso. Sí, ¡salvo que piense en eso! ¡Maldición! No sé qué debo hacer. Estoy intranquilo. Mi imagen de mi mismo, del Yo Presente, es muy vaga. Todo es muy vago.

       ¿Qué debo hacer en este nuevo mundo de libertad que pretendo crear? Quedar sin límites será aburrido, sólo flotar en la nada, no tiene sentido. Restringirme, es perfecto. Ahora me restringiré a través de un tope arriba y un fondo, perdiendo un grado de libertad y permaneciendo en el fondo, pues arriba podría ser peligroso. Se hace más cómodo. Se hace un poco más fácil mi camino, esa es mi voluntad. ¿Ésta es mi voluntad? ¿El mundo en el fondo, es el mundo que me rodea? Aún así, puedo moverme libremente. Si lo deseo, puedo cambiar la posición del mundo. El mundo no mantendrá la misma posición, pues cambia a medida que el tiempo fluye… creo. Y creo que antes estaba seguro de aquello.
         Yo también puedo cambiar junto a las cosas que me forman, que son mi propia mente y el mundo que me rodea. Ese es mi propio mundo. La forma real que he concebido. Esa es la realidad.

         Este es el mundo sin nada, el espacio sin nada, el mundo sin nada. El mundo sin nada más que yo. Estoy entendiéndome aún menos. Siento como si fuera a desaparecer. Mi existencia se desvanece porque no hay nadie más que yo y no puedo formar mi propia forma. ¿Mi forma? No puedo verme a mi mismo mientras no haya otros, pues en su existencia, está la mía. Sí. Yo soy yo. Aún así, es verdad que los otros forman la forma de mi mente.

         ¡Lo tengo! Hay muchos mundos, muchos mundos diferentes y con muchas posibilidades dentro mío: El yo del momento, no es siempre el Yo que soy y hay muchos en realidad, como si fueran diferentes egos luchando entre sí, dentro mío, para salir.

viernes, 18 de octubre de 2013

Volar


Volar

        No siento mi vida pasar. Es interminable el tiempo y el aliento me falta a cada segundo, mientras en mi sangre siento la paz que me hará volar. El camino se hace largo. Soy esclavo de mi libertad y nauseabundo de mis deseos, perdido y vagabundo, siento ganas de volar. Seduciendo a mi amada soledad siento el aliento del viento y sus remoliendas azotando en mi pecho, soplando fuerte en mis cabellos, y regocijando mis besos.

        Camino y camino, mientras caminos abiertos, caminos sin final, esperan más caminantes como yo, que quieren volar. Rumbos oscuros en mi alumbrado andar. Nubes oscuras y frescas me esperan más y más allá. Sus mantos atrapan mis sueños de libertad, soledad. Sus mantos atrapan mis sueños de volar. Volar, ansias de volar. Tengo energías de sobra y mis alas ya crecerán. Mis alas ya volarán.

        A veces quiero descansar, sólo a veces. Mi vida acelerada en cada respiro aprovechando mi libertad. Volando y audaz, cara al viento y cuerpo suelto, jamás pasa lento el tiempo y mis alas lloran felicidad.

        Prefiero morir que vivir sin respirar. Prefiero morir que vivir sin mi libertad. Prefiero morir que vivir sin poder volar.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Al final, sólo el otoño


Al final, sólo el otoño

     Al final, sólo el otoño nos quedará. Nos quedarán los recuerdos del peor otoño de mi vida, el único en que he llorado, por perder tus manos y por perder tu sonrisa y por perder la ternura de tenerte día a día, contrastando con las penas de la vida y los demás.

     Al final, nada nos quedará más que este otoño tan hermoso, con hojas añejas y secas, faltas de vida, pero revitalizadas en el cantar de los niños felices de poder jugar con ellas… esas hojas viejas que pretendían ser tus flores más apetitosas y que nos reconfortan cuando el otro ya no está.

     Al final, nos queda un viaje de amor, un viaje de música ligera(?). Al final, sólo el otoño nos quedará, bañado en recuerdos de una primavera en que te vi, un verano en que te añoré y el mismo otoño donde comencé a extrañarte por más de una vida de colores… por una vida llena de lágrimas y claveles, llena de polvo en los ojos y basura acumulada en puertas y ventanas. Al final, sólo te extrañaré, añorando el otoño extasiado de un mal amor que nunca olvidaré.

     Al final, sólo el otoño nos arrastró a las profundidades de un amor incomprensible e inagotable para aquel lapso mental… al final, sólo el otoño nos quedará al vernos pasar el uno al otro por la calle, saludando con un tímido “HOLA” de entre dientes, mientras voy con una amiga y tú con algún desconocido… al final, sólo el otoño nos acabará a nosotros mismos con lo que nunca quisimos acabar, arrastrándonos río abajo sin pensar.

domingo, 9 de junio de 2013

Siempre quiero algo, lo acabo de notar


Siempre quiero algo, lo acabo de notar

Quiero dormir en lo alto de un risco, en donde tus olas choquen duro contra mis pensamientos, golpeándome las palabras con tu sonrisa y no me dejes escribir lo que quiero, porque no quiero escribir sobre ti... quiero algo más pagano e inocuo que el amor que rodea lo que tenemos.
Quiero  que interrumpas con tu risa en mi mente y con carcajadas en mis obligaciones, escuchándote miles de veces en lagos impetuosos de pérdidas de conciencia, extasiado por tu sexo, por tu amor y tus labios mordiendo mis labios con cada respirar.
            Quiero tus piernas de mente abierta pensando en algo más que las mías y que tus pechos añoren mis labios, mi lengua y mis dientes, así como tu mente añorará la mía mientras fumamos un café y cuchichiamos un mate.
         Quiero que me lamas las ideas del día y que las de la noche me las destruyas con tus propuestas. Quiero que grite en silencio el ave guerrera, para que nos mire nada más. Quiero LIBERTAD entre tus brazos y trabajarte y seguir enamorándote. Quiero levantar banderas y hacer tu sueño realidad. Quiero a mi tierra libre y a ti en los campos que destruiremos al pasar.

            Quiero algo tuyo. Quiero tu interior algún día poder mirar, con tranquilidad y con paciencia. Quiero un corazón como el tuyo, de ese del que me enamoré para penetrarlo con todo lo que le pueda ofrecer, quiero hacerlo añicos con un futuro aun mejor del que espera. Quiero que tu corazón vaya en pro de un algo más que hacer que sólo ser.

sábado, 11 de mayo de 2013

La mejor forma de terminar con su pareja


La mejor forma de terminar con su pareja 

     Esto consiste de dos pasos muy simples.

Primero: Esperar a que ella en algún momento diga “ME ENCANTA ESTAR CONTIGO MI AMOR” o algo similar. 

Segundo: Contestar a aquello con un “A MI TAMBIÉN ME ENCANTA ESTAR CONTIGO, PERO hay algo que no te he contado. NO PODEMOS SEGUIR VIÉNDONOS, porque de hacerlo, MI CORAZÓN ESTALLARÁ EN AMOR, lo que de pasar, además de matarme a mí, te matará. PORQUE NO TE HABÍA CONTADO, TENGO UNA BOMBA DE TRINITROTOLUENO EN MI CORAZÓN, ESTÁ ALOJADA AHÍ DESDE HACE 27 MESES, 3 DÍAS Y 2 HORAS CON 27... 28... 29... SEGUNDOS Y CONTANDO... TE AMO, POR ESO NO PODEMOS SEGUIR VIÉNDONOS... NO TE QUIERO MUERTA." 

     Y listo, relación terminada, siempre y cuando se atreva a pararse y correr como si no existiera un mañana.

jueves, 25 de abril de 2013

Acordes y Melodía


Acordes y Melodía 

    Durante siglos, la música no ha logrado con nadie lo que tú has logrado conmigo... pertenecer con cada susurro de tu voz a algo maravilloso, estremeciendo cada centímetro de mi piel, erizando cada espacio habitado de mi cuerpo.
    Has logrado que mis acordes sean tu mirada, manifestando cada nota de pasión con cada sonrisa y haciendo que mi melodía sea tu voz.

domingo, 21 de abril de 2013

Me declaro celoso tierno



Me declaro celoso tierno

Me declaro celoso tierno, un poco tonto, pero cuerdo. Declaro ante todos que quizás peco al escribir esto, pero lo debo y creo que es lo correcto. 
Me declaro celoso tierno, porque a pesar de ser un hombre serio y que siempre está seguro de no sentir miedos, que no gusta de la mentira y que siempre quiere un poco más de vida, a veces hace cosas que no debiera, pero que las hace por un bien común... y es actuar como un celoso tierno.

Qué es eso en realidad, no lo sé, pero tengo una idea vaga de mi definición personal, tan siquiera. Un celoso tierno es un hombre o una mujer que no acostumbra a ser celoso, que no siente celos por cosas ínfimas, pero que, a pesar de aquello gusta del regocijo de la mirada del otro al saber que le celan de vez en cuando. Un celoso tierno es un hombre o una mujer que de vez en cuando cela por alguna tontera pequeña para sentirse queredor y hacer sentirse querido, sólo por una cuestión de micro-pertenencia (porque la pertenencia no debe existir, pero si gusta de sentirse).

Soy un celoso tierno, porque para estar con alguien, confío en ella, sino, mejor no estar. Soy así (celoso tierno) porque siento que un verbo no es tal si no tiene la acción, así, no es real, por tanto si soy amigo de la confianza y la lealtad, los celos no van conmigo, pero me dan la vida en su verdad. Soy un celoso tierno que dice: “le pegaré a ese weón por mirarte tanto” luego de que pasó como a 100 metros y ya va más atrás y para que sólo lo escuche ella.

Soy un Celoso Tierno y que existamos los celosos tiernos a todos les encanta, lo sé.

viernes, 12 de abril de 2013

¿Cómo sé que te amo?


¿Cómo sé que te amo? 

    Porque nunca había sentido esto que siento... algo así como si libélulas y mariposas jugasen en mi interior cada vez que te pienso o te veo y ruborizándome al instante mientras mi respiración se agita a cada paso que das acercándote a mí, a cada centímetro. Ya cuando me tocas, siento mi piel erizarse tanto por fuera, como por dentro.

    Sé que te amo porque mi corazón se acelera del sólo imaginar en cómo puedo sacarte una sonrisa... y cuando lo logro y sonríes mi corazón estalla de alegría. Es mágicómico lo que siento. Me gusta. Es entretenido que me encante verte sonreír y que, siendo yo un terco y enojón, me sienta pésimo si te veo o sé que estás mal, me dan ganas de autofrajelarme hasta sé que te puedo ver bien otra vez.

   Es porque son cosas que NUNCA me habían pasado o al menos no todas juntas... por una sola persona a la vez. 
   Me encantas. Esto me encanta. Te amo.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Menta Fresca




Menta Fresca

Porque eres la persona que me da frescura
y quien me quita la amargura
(como las mentas se la quitan a la boca)
y eres la que se vuelve vicio luego de un rato.

Eres dulce como la miel,
eres delicada como los copihues
y dura como el metal.

Dulce, delicada y dura como una mentita...
y la verdad, me encantan las mentitas.

Entonces,
tú eres mi menta fresca con patitas,
un placer refrescante en otoño
y uno culpable en las primaveras del sur.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Easy Rider!




Easy Rider!

Yo quiero dos ruedas,
quiero un motor
y una larga carretera.

Yo quiero llevarte,
tenerme entre tus piernas
...cada noche...
y cada ciertos ratos de
ocio y descanso
en la ruta... en tus curvas.

Yo quiero comer serpiente asada
en las noches de un frío desierto.
Quiero dormir a la intemperie,
al lado de mi moto
besando tus pechos
y comiendo entre tus piernas
con un pito volando
y con aguardiente tirando.

Quiero recorrer el mundo.
Quiero quemar caucho
como si no hubiera mañana.
Quiero desvelar la sangre de mis venas
y enloquecer cada músculo de mi cuerpo
con tu insoportable soltura
y con tus caderas revoloteando...
quiero que muerdas mi cuello cada noche,
que me mates a cada momento
y que bebas de mi lo que quieras.

Yo quiero Chiloé,
quiero Pichilemu y Machupichu,
Guayaquil, Bogotá y Neiva.
Quiero bailar zamba,
con garotinhas y vedetes.
Quiero llegar a Venezuela,
salpicar al rojo
y pasar a cuba por un abano.

Yo quiero que me acompañes
y que no dejes de ser mía...
quiero que cambiemos algunas noches
por alguna negra y algún negro
y que vuelvas a mi cuerpo
que nada haya pasado
y que la aventura continúe.

Quiero que el camino sea lento,
que dure una eternidad
y que la música suene con cada tambor en el viento...
que las campanas truenen y doblen
como si no hubiera un mañana
y que tus ojos brillen, blancos y eternos.

Yo quiero recorrer el mundo
quiero que me acompañes
y ser tu jinete fácil...
y el de la moto también.

martes, 27 de noviembre de 2012

domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Alguna vez...?



¿Alguna vez...?

Todos caminamos, miramos, buscamos o no sé qué, pero siempre estamos sólo mirando, no nos dedicamos a comprender lo que vemos o a oler lo que tenemos a nuestro alrededor o peor aún, no nos  dedicamos a escuchar lo que tenemos en nuestro mundo.

¿Alguna vez intentaste escuchar algo, cualquier cosa? Por ejemplo, un reloj. ¿Te dedicaste a escuchar un reloj? Es algo maravilloso, es simple, pero cruje con tal perfección que es admirable, es preciso, o al menos para nuestros oídos es exquisitamente exacto. Un reloj y su sonido, son la muestra del buen trabajo, del verdadero ingenio humano y su capacidad de mejorar, pues un simple reloj, ese pequeño artefacto, es la evolución más absoluta y genial de algo que lo era tan sorprendente hace siglos atrás, el reloj de sol, que sin sonido es tan maravilloso como los relojes y sus tic-tacs. El sonido de un reloj, es el que marca no sólo el paso del tiempo, que ya es de por si un hecho fundamentalmente importante, sino que también nos muestra la marcha de nuestras vidas, de nuestros corazones y la cuenta regresiva a cumplir nuestro destino, la muerte.

¿Alguna vez, lograste escuchar el interior de las personas? Tan fuerte y tan cerca de tu ser, que lograste escuchar desde sus pensamientos tan internos, esos que ni siquiera saben que piensan, hasta los pensamientos del corazón, esos que ni siquiera saben que existen o hasta los pensamientos del cuerpo, esos que realmente seguimos creyendo que no existen... yo, una vez lo intenté y escuché como me quería esa persona, como me amaba y como pretendía seguir queriéndome por mucho tiempo más. Lamentablemente, también logré escuchar a su cuerpo, que me decía que aquello era imposible, pues el reloj marcaba poco tiempo para cumplir el destino final de aquella persona. Lamentablemente escuché mi corazón llorar y a mi cuerpo extrañarla más adelante. Pero escuché y es hermoso. Alguna vez lo logré.

jueves, 27 de septiembre de 2012

El Camino de la Luna y su canción




El Camino de la Luna y su canción.

        Incansablemente he buscado cuentos rotos o historias que me llenen en días como hoy,  en los que divago entre la demencia y las dunas de la desesperación. Un poco títere, un poco tuna, un poco libre como canción.
        Entre esos cuentos que encuentro, entre todas las historias de las que algunos se vanaglorian, suelo perder el alma por lesa piel. Me pierdo por descontrolado y cercano, destrozando huellas ciegas, perdiendo el camino, loco por el miedo, loco por la razón, loco por ella, la Luna y su piel.
        Cerca de la muerte aterrorizada, que tiñe rojos los recuerdos, entre bambús, pinos  y litres negros, todo se oscurece para entregarme a mi juez. La noche avasalladora que desnuda el este, su palidez y sus bestias del placer. Me nublo en la noche, complaciendo a mi tierra, penetrando a la memoria inalcanzable y llenando mi vida... de vida inestable, de demencia tal vez, abrazándome del frío de la noche y corriendo al lugar que no me permitirá volver, arrojándome al vacío... o envolviéndome en su regazo tal vez.
        La felicidad se abre ante mi alma, la locura alcanzada es inagotable, la fuente de sabiduría está ante mí, al lado mío y en mi camino, tal como siempre, tal como ayer. Ya decidido a no correr sin cesar, pues ya vivo bajo la luna y su regazo, que me acompaña con su canción para la lucha.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Oh, el amor!




Oh, el amor!

      El amor, el amor, el amor... el amor es cuando no respiras, cuando es total y completamente todo al revés de lo que crees. El amor es cuando un segundo sin esa persona te lleva a creer que el mundo se acaba, pero un segundo con ella te vuelve el alma al cuerpo... y al cielo. El amor es cuando es bonito aun que esté horriblemente pintado el cuadro, una mala imitación de Picasso, o una mala inteligencia, poco reflejada en la locura que pare en las calles, arrastrando pastos hacia el sur, expectante ante los amigos. El amor es cuando dejas lo que haces, sin notarlo y sin saber porque, hasta que te encontraste pintando su nombre con forma de garabato en todas las hojas de la muralla. El amor es cuando la miras, aun que sea en una foto, y sabes que quieres estar con ella... por siempre. Así es el amor, aun que cerca, cerca... porque cuando cae la lluvia es aun mejor el amor...